jueves, 19 de mayo de 2011

José Alfonso Muñoz Moreno


Esperando, esperando....

Sentado en un escalón
esperaba al hombre de mi vida,
al hombre que me quitase los males,
al que me alegrara el corazón,
al que supiera como ganarse mi pasión.
No deseaba ninguno
de esos príncipes azules
de cuentos de hadas, los cuales
por alguna razón,
jamás aparecen por tu lado.
No quiero un macho ibérico
de los que parten
un tronco con la mano,
ni tampoco un blandengue
que jamás haya
a una mosca matado.
No quiero al hombre de los sueños
de cualquier princesa Disney
pero si que suba
hasta la más alta torre
y que luche por mi con un dragón.
No quiero fantasear
con falsas expectativas de amor.
Tan solo quiero a un hombre sencillo
que me quiera por como soy,
con mis defectos y mis virtudes,
mis agrados y mis bromas,
que sepa mantener una discusión
sin necesidad de llegar
a los malos tratos,
que me haga llorar de ilusión,
alegría, amor, placer, gracia, pasión.
Quiero una vida en pareja tranquila,
sin sobresaltos abismales
ni sorpresas desagradables.
¿Qué bonito es soñar, verdad?
Quiero adoptar a un niño.
Quiero escribir un libro.
Quiero plantar un árbol.
Quiero dar la vuelta al mundo
agarrado de su mano.
Quiero ser normal siendo como soy
no quiero cambiar por el hecho de
ser un hombre que quiere a otro hombre.
No quiero dejar de ser yo,
para cambiar en función de
unos cuantos que jamás darán
su brazo a torcer.
No quiero compartir mi vida con una mujer
y que ella sea mi media naranja.
Solo quiero compartir mi vida
con ese chico que me quita el sueño,
que me resta mis horas de vida
pensado en donde estará,
que me desvive en suspiros
cada vez que me toca,
por el que daría mi corazón
por saber que esta haciendo
en este preciso momento,
el que me hace la vida más
dulce que la propia miel con azúcar,
el que me quita las esperanzas
de seguir con esta vida
a sabiendas de que jamás
podré contar con sus besos,
el que me coge un pellizco en el corazón
tan fuerte, que no se suelte nunca,
en esa persona a la que le pueda
contar cualquier cosa, confiar en ella.
Estoy harto de que no pueda cogerme
por la calle de la mano de la persona
que ocupa hasta el más chico
de mis pensamientos,
por un absurdo miedo
a que los demás digan y estipulen
sobre una vida que no es la suya.
De repente empieza a llover y
me empiezo a mojar y
se evaporaron todas mis fantasías.
 
¿Quién dijo que no se podía
soñar despierto?
¿Cuán grande es la imaginación
de una persona, verdad?
Sabios son los que saben que ignoran
pero más sabios son los que saben
por quien son amados,
suerte que me ahorraría penas
y llantos innecesarios.
Harto de esperar y empapado
corría a mi casa para secarme.
Lo vi a él, cogido de la mano de otro.
Si ya en trozos pequeños se había roto mi corazón
en millones de motas de polvo se había disuelto.
Mi lágrima con la gota de lluvia se confundía.
Y con una bala y una pistola me encontraba
al paso de las vías de un tren.
Feliz, radiante, lleno de felicidad era el día.
Sucio, masacrado, el cadáver yacía.
Una pena, el inepto no supo escoger
ahora muerto se encuentra para todos.
Y contento yo volvía a mi casa
para escribir estos simpáticos versos.
José Alfonso Muñoz Moreno 4º ESO D


4 comentarios:

BIBLIOTECARIAS dijo...

José Alfonso nos comenta:

En realidad, no hay ninguna razón aparente, ni tampoco ningún motivo que resalte sobre otros pequeños motivos por los cuales me llevaron a escribir esos versos.

Mi manantial de inspiracion fue un pasodoble de una comparsa gaditana llamada ''Los trasnochadores''. Como se puede comprobar hay alguna similitud entre alguno de mis versos y los pertenecientes a los de esta comparsa. La mayor parte del poema fue escrito en la calle, cuando iba hacia el entrenamiento, con los auriculares puestos, me divertía escribir versos sueltos en las notas de mi teléfono móvil. No creí nunca que fueran a llegar a tanto. No hay ninguna causa trascendental, ni de reproche hacia la sociedad, ni de trasfondo, ni tan siquiera un mensaje oculto, escondido en este poema, por el cual yo quería dar a entender algo. Evidentemete, estamos en un país donde la expresión y la orientación sexual son tan libres como cual quiere otro derecho. Obviamente, así mismo he dejado expresado las mías propias, la forma rn la cual me expreso, y mi condición sexual.

Este poema no está dirigido a nadie en especial, está dirigido a un ente, a la primera persona a la que yo, con todo mi ser le pudiera decir que la amo. Por desgracia, todavía no se ha dado el caso.

Muchas personas me han dicho que he sido muy valiente, pero en verdad no hay tanto mérito, porque en verdad lo que he hecho ha sido desmotrar mi pasión por alguien, algo que se lleva haciendo desde tiempos inmemoriables. Cierto es que a la persona a quién se lo demuestro es, podríamos decir, ''un tanto especial''. Hubiera sido verdaderamente valiente, si se hubiese escrito en tiempos de Franco, Hitler o Mussolini, hubiese sido a la par de valiente, loco y un Kamikaze

Buensuceso dijo...

me ha encantado el poema, no te preocupes por lo de la orientación sexual, pues a mi parecer el poema refleja los sentimientos de una peersona enamorada ante un amor no del todp posible y ahi estamos todos y todas representados. Buensuceso hidalgo. Profesora de Biología y Geología del IES Blas Infante.

Gloria G. dijo...

Valiente y precioso poema. Os felicito por publicar a vuestros alumnos, que, seguro, serán magníficos escritores mañana. Y a ellos los animo a seguir buscando en su interior y a transformar sentimientos en palabras. ¡Enhorabuena a todos!

Gloria García. Profesora de Lengua y Literatura.

BIBLIOTECARIAS dijo...

Agustina Martín, profesora de inglés, nos comenta:

"Me parece magnífico que un adolescente tenga este foro para expresar con libertad sus sentimientos. Aunque él no se considera valiente, porque afortunadamente ya han quedado lejanas esas épocas que menciona, todavía hay mucho rechazo hoy en día.
Con acciones como esta, se da sentido desde mi punto de vista al proyecto de educación en valores de un Centro. ¡Que el respeto sea siempre uno de ellos!"