viernes, 24 de octubre de 2008

Virginia Satir

En todo el mundo, no hay nadie exactamente como yo. Hay personas que tienen algunas partes que se parecen a mí, pero nadie es idéntico a mí, por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece –cuerpo, incluyendo todo lo que este hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben; mis sentimientos, cualesquiera que estos puedan ser- coraje, alegría, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que salgan de ella, agradables, dulces o bruscas, justas o injustas; mi voz, fuerte o suave; y todos mis actos, sean estos para otros o para mí misma.

Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Me pertenecen todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores. Porque todo lo mío me pertenece puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma. Y al hacer esto puedo amarme y aceptarme, y aceptar todas las partes de mi cuerpo.

Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor para mí. Sé que hay aspectos de mí misma que me confunden, y otros que no conozco. Pero mientras me conozca y me ame puedo buscar valerosamente y con esperanza la solución a mis confusiones y la forma de conocerme más. La forma como luzca, como suene para los demás, lo que diga o haga, lo que piense y sienta en un momento determinado, soy yo. Esto es auténtico y representa donde estoy en este momento.

Cuando más adelante analice cómo lucía y sonaba, lo que dije e hice, y cómo pensé y sentí, algo parecerá no encajar.

Puedo descartar lo que parece no encajar, y conservar lo que sí encajó, e idear algo nuevo para reemplazar lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, hablar y actuar. Tengo los instrumentos para sobrevivir, y para acercarme a los demás, para ser productiva y para hacer sentido y sacar del mundo a las personas y cosas ajenas a mí. Me pertenezco y por lo tanto puedo manejarme. Yo soy yo. Y yo estoy bien.

El tema de este poema es lo que yo llamo autoestima.

VIRGINIA SATIR (1916-1988)

ELEGIDO POR MARÍA GIMÉNEZ PADILLA

1 comentario:

ana cabello dijo...

María Giménez comenta:
Desde la coordinación de Coeducación me empecé a interesar por este tipo de temas y picoteando en unas cosas y otras buscando información, me llamó la atención el nombre de Virginia Satir que no me sonaba de nada a quien Jorge Bucay le había dedicado unos pensamientos, (me encanta Bucay). Y como Internet es como es, rápidamente supe de su obra como escritora y llegó a mi este precioso poema que lo encontré apropiado para compartirlo con vosotros. Merece la pena reflexionar unos minutos sobre quienes somos y sentir que el conocimiento y la aceptación de nuestro propio yo nos puede llevar a ser mejores y sentirnos felices.