jueves, 21 de junio de 2018

(POEMA SELECCIONADO POR  PEDRO SANTOS)


CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA
Resultado de imagen de contra jaime gil de biedma comentarioDe qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
- y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
LOCALIZACIÓN
Jaime Gil de Biedma, escritor de la Generación de los 50, se considera autor fundamental dentro de su generación y ocupa un lugar destacado en el panorama de la literatura española del siglo XX. En este poema arremete contra sí mismo,el tema es  la imposiblidad de escapar del yo que siempre te acompaña implacable.

martes, 12 de junio de 2018




Salvador Blanco Luque, poeta joven cordobés, presentó este poemario en la Feria del Libro de Córdoba 2018 y en la Biblioteca Eduardo García del IES Blas Infante en el mes de mayo, en el marco de la actividad Blaslecturas.
 La experiencia de tener a un joven poeta entre el alumnado participante fue muy apreciada, con el que tuvieron la oportunidad de  dialogar sobre los temas tratados en el libro, la influencia de sus vivencias en su obra y las fuentes en las que se ha inspirado.


PIEDRA DE LOS ESPEJOS

He sido pintor de hormigas y limones,
comerciante de crema de manos.
He amasado pan por las tardes
y redactado seguros de decesos.
He vareado las universidades
pero el fruto se perdía entre los terrones secos.
He tatuado mis pupilas en las manos de los jornaleros,
en el miedo de los adictos, en los adjetivos escritos
en cortijos abandonados.
Hemos sido camareros y taxistas,
alicatadores de horas sin ventanas,
buceadores inexpertos de la esperanza.

A pesar de los colmillos y la desertización,
a pesar de los votos y discursos,
a pesar de las manos ciegas,
que buscan moldearte.
A pesar de todo y de todos,
soy lo que intuyo que deseo ser:
un parpadeo de tinta detenido;
el puente entre una palabra y otra.
Solo falta
encontrar
la textura y las palabras.

Salvador Blanco Luque. La ideología de los puentes


martes, 5 de junio de 2018

  (Seleccionado por Luisa Ceballos)

Para esta semana, se propone esta décima de Javi, un alumno de 1º de Bachillerato de nuestro centro, amante de la poesía, en la que se puede apreciar su preocupación formal siguiendo los modelos clásicos.
.


 Mortaja de novia"

Yo que soy tan conocida
Que todo el mundo me verá 
Niño y viejo llorará
Al verme al fin de su vida, 
¡No fuera yo seducida
Por un ángel de la muerte
Que en cadáveres convierte 
A los que a mí creen poder
Esquivar, huir o vencer
Y topan con esta suerte!


miércoles, 30 de mayo de 2018

(Seleccionado por Luisa Ceballos)



COMPLETAMENTE VIERNES

Por detergentes y lavavajillas,
por libros ordenados y escobas en el suelo,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos,
quien se acerque a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra,
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.

Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía. 
 

 Luis García Montero

lunes, 29 de enero de 2018

Julia Uceda

La dama extraña

                        Para Alfonso Jiménez, in memoriam. 

En la ciudad donde la lluvia 
es una dama extraña 
que viniera de paso y sin propósito, 
me dijo, después de larga ausencia: “Yo no entiendo 
tus poemas, ahora”. El quería 
decir. “Se me escapó tu vida 
y ya no sé quién eres: sólo a quién me recuerdas.” 
¿Sabía quién él era, me pregunto yo, ahora, que tampoco 
lo conocí aunque nada enmascarar sabía? 

La dama extraña había realizado su trabajo 
demoledor en los que a ella se acogieron. 
Su hermosa luz, su equívoca alegría, 
la fresca sombra, el homenaje de los siglos, 
que la aturdían como un vino, el orgullo 
feroz de ser quien soy recreada en sus blondas, 
y la humildad de los fantasmas a quienes ella 
arrodillaba, en aquel tiempo. 

Los que nunca aceptaron, 
en aquel tiempo, 
la reducción a la ceniza, al lienzo oscuro 
en el destello de sus ojos ciegos, no bastaron 
para impedir que con su dedo 
no borrase todo fulgor; para impedir que no arañase, 
hasta el harapo, la fuente de preguntas de cal viva, 
el miedo de cal viva y de cemento. 

A todos los recuerdo, agrupados y jóvenes, 
ignorando los brazos de esa dama, lenguas de sombra, 
que ya hacia ellos se tendían. 
El grupo muestra ahora las imperfecciones de la felicidad, 
las arbitrariedades y desmanes de los días, 
su sorteo de muertes y de números 
trucados; ellos serían 
los agraciados con el signo 
de una generación desperdiciada 
en pueblos sin futuro, en futuro sin pueblo, 
que verdaderamente ama lo que nunca 
ha de ser desamado. 
Y han muerto, de otro modo, 
los que saben y viven. Como aquellos 
a cuyas dudas no podremos 
ya nunca responder porque sus dados, 
rodando en desventaja, 
nunca habrían podido superar 
al juego sucio de la vieja dama.

Julia Uceda, profesora y poeta galardonada con el Premio Nacional de Poesía 2003 por "En el viento, hacia el mar". Ha sido nombrada hija adoptiva de la ciudad de Ferrol e hija predilecta de Andalucía en 2005. Su poemario Hablando con un haya, editado en 2010, ha sido objeto de elogios por la crítica hispana.

lunes, 22 de enero de 2018

Primero de Enero

Octavio Paz.

Las puertas del año se abren,
como las del lenguaje,
hacia lo desconocido.
Anoche me dijiste:
mañana
habrá que trazar unos signos,
dibujar un paisaje, tejer una trama
sobre la doble página
del papel y del día.
Mañana habrá que inventar,
de nuevo,
la realidad de este mundo.
Ya tarde abrí los ojos.
Por el segundo de un segundo
sentí lo que el azteca,
acechando
desde el peñón del promontorio,
por las rendijas de los horizontes,
el incierto regreso del tiempo.
No, el año había regresado.
Llenaba todo el cuarto
y casi lo palpaban mis miradas.
El tiempo, sin nuestra ayuda,
había puesto,
en un orden idéntico al de ayer,
casas en la calle vacía,
nieve sobre las casas,
silencio sobre la nieve.
Tú estabas a mi lado,
aún dormida.
El día te había inventado
pero tú no aceptabas todavía
tu invención en este día.
Quizá tampoco la mía.
Tú estabas en otro día.
Estabas a mi lado
y yo te veía, como nieve,
dormida entre las apariencias.
El tiempo sin nuestra ayuda,
inventa casas, calles, árboles,
mujeres dormidas.
Cuando abras los ojos
caminaremos, de nuevo,
entre las horas y sus invenciones
y al demorarnos en las apariencias
daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.
Abriremos las puertas de este día,
entraremos en lo desconocido.
Octavio Irineo Paz Lozano​ (Ciudad de México31 de marzo de 1914-Ib.19 de abril de 1998) fue un poetaensayista y diplomático mexicanopremio nobel de literatura en 1990. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos.

lunes, 15 de enero de 2018

Pablo García Baena. DEP.

Antología de textos
(1948- 2009)

Tentación en el aire

Sabía que vendrías a hablarme
y no te huía,
demonio, ángel mío, tentación en el aire.
Sabía que tus ojos ahogarían mis ojos
cansados ya de largos horizontes de hastío
y de copiar tranquilos paisajes de remanso.
Antes de verte, lejos, te adiviné en mi alma,
como algún fauno joven que con flauta báquica
avivara en mi carne
un fuego leve, quieto,
amenazado casi de apagarse algún día,
rodeado de hielos, engaños de mí mismo.
Al escuchar mi oído la brisa de tus voces,
ángel mío, demonio, tentación en el aire,
aquel día que el cielo brillaba y era agosto
sentí en mi alma un roce de blandas plumas blancas
como si frescas alas me nacieran de pronto,
y mi ser se llenara de pájaros cantores.

En silencio, callado, yo te entregué mi alma,
aquella que había sido espada victoriosa,
que había decapitado todas las tentaciones
a ti, mi ángel malo, te la entregué sin lucha,
y tú con tu sonrisa, ¡oh tu risa que hiere!
arrancaste de mí los altivos laureles
y casi sin mirarlos, despreciaste a aquel
que alargando la mano te los daba vencidos..

Por seguir tus caminos
dejé en un lado a Cristo,
tentación en el aire, ángel mío, demonio:
deserté de las blancas banderas del ensueño
para seguir, descalzo, tus huellas que manchaban.
Abandoné los quietos pensativos cipreses
levantados al cielo, místicos del paisaje,
para pisar el polvo y las ruines hierbas
que ocultan con sus verdes el agua cenagosa.
Robaste de mi cielo las piadosas estrellas,
aquellas  que eran tenue revuelo de cristales
caído del regazo virginal de la tarde,
y sólo me dejaste a la impúdica Venus,
brillante de lujuria, y al ciego Amor,
el falso, el inconstante, el loco,
el que adorna su frente, no con la eterna yedra
sino con la guirnalda de los mirtos lascivos
y las rosas de un día;
aquel que con sus risas ha trastornado al mundo
sin ver nunca si el dardo que alegremente arroja
hiere sólo la carne o llega al hondo espíritu
hasta hundirlo en la muerte o la locura acaso.

Quisiera ser la rota columna decadente,
aquel ángel mancebo perfecto entre sus bucles,
o mejor, el Apolo que ayer recibió culto
y que hoy sepultado bajo la tierra espera
el día de volver a las nubes olímpicas,
mientras que las raíces se enroscan a su cuerpo
—a la gracia del niño tan sólo comparable
y a las sencillas flores de los valles idílicos—
como viejas y oscuras serpientes milenarias.
Todo lo que a tu alma, tentación en el aire,
demonio, ángel mío, arranca de su frío
quisiera ser, y humilde ofrecértelo todo,
para que ya pasado un momento de fuego
me despreciara más tu cruda indiferencia;
pero en ti hay algo que es mío y no lo sabes,
algo que entró de mí a pesar de ti mismo,
y es esa indiferencia que te hiela los labios
a la que yo amo más que a la amable sonrisa
que no pasa del rostro.
¿Qué sabes tú de esto, ángel mío,
demonio, tentación del aire? Del helado placer
de sentir el desprecio, y del llorar alegre,
¿Qué sabes tú, qué sabes?

Aunque me hayas quitado a Cristo, el que perdona,
el comprensivo, el dulce, el manso Jesucristo,
un día volveré al alba, ya cansado,
con mis descalzos pies sangrantes de la senda
y lloraré las lágrimas, las que tú no ves nunca,
hasta borrar el último recuerdo del pecado.




Pablo García Baena ha fallecido hoy. DEP.
Estudió Bellas Artes. En 1947  fundó, junto a Ricardo Molina, Juan Bernier y Julio Aumente, la revista «Cántico», punto de encuentro de un grupo de escritores andaluces que reivindicaba una mayor exigencia estética y enlazaba con la poesía del 27.
Su obra, antes casi olvidada, fue rescatada por un grupo de poetas de la promoción del 70. Se destacan los títulos "Rumor oculto" 1946, "Mientras cantan los pájaros" 1948, "Antiguo muchacho" 1950, "Junio" 1957, "Prehistoria" 1994, "Poniente" 1995,  "En la quietud del tiempo" en 2002 y "Los Campos Elíseos" en 2006.  En prosa, ha escrito, entre otras, "Lectivo" 1983, "El retablo de las cofradías" 1985 y "Zahorí Picasso" 1999.
Fue premio Príncipe de Asturias en 1984, Medallas de Oro de la Ciudad  de Córdoba en el mismo año y de la Provincia de Málaga, veinte años más tarde,  en 2004". Hijo Predilecto de Andalucía en 1988. Premio Andalucía de las Letras en 1992 y la XVII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2008.