viernes, 26 de noviembre de 2010

Pedro Salinas


¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
–si me llamaras, sí; si me llamaras!–
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".

La voz a ti debida (1933)
Pedro Salinas



ELEGIDO POR TERESA RODRÍGUEZ GALADÍ

1 comentario:

BIBLIOTECARIAS dijo...

Pedro Salinas realiza una interiorización del sentimiento amoroso: expresa aquí el anhelo de que sean más profundas unas relaciones que ya existen (en los últimos versos, comprendemos que esa mujer a la que se dirige es una mujer "cercana" y, sin embargo, aún no es "su amor"). Así expresa su deseo de ir "más allá" de la experiencia inmediata, en su búsqueda perenne de plenitud, de absoluto. EI lenguaje de Salinas es preciso, denso, sin apenas imágenes. El poeta utiliza el verso libre, que le permite seguir los meandros de su pensamiento. En los vv. 5-9 utiliza un recurso propio de la poesía contemporánea: hace una "enumeración caótica", donde se mezclan todos aquellos elementos de la vida cotidiana que pierden sentido ante la llamada del amor excepcional.