viernes, 4 de noviembre de 2016

Biblioteca Eduardo García


El IES Blas Infante homenajeó el pasado jueves día 27 de octubre al profesor y poeta desaparecido Eduardo García. Seis meses después de su muerte, la Comunidad educativa del Instituto, el profesorado, el alumnado y el personal no docente le ofrecieron un acto sencillo y, a la vez, emotivo, en el que vibraron las palabras y resonaron los ecos del profesor desaparecido. En el acto, la alumna Noelia Canovaca leyó unas bellas palabras de recuerdo, que bien pudieran ser pronunciadas por cualquiera de nosotros:

Para Eduardo

''Aquí nos encontramos todos los que apreciábamos a Eduardo, mudos porque las palabras se fueron cuando él se marchó, pero fuertes porque él lo querría así. Y yo, hablando desde la inexperiencia, pues tan sólo fui una alumna suya, me atrevo a decir que este hombre, este gran poeta, Eduardo García, ha significado mucho en mi vida.

En lo personal, me ayudaba a escribir. Eduardo sabía lo mucho que me interesaba la escritura y siempre me aportaba nuevas ideas para mejorarla. Me decía: "Noelia, para un buen libro lo suyo es no cargarlo demasiado, ni exagerarlo; pierde el realismo. Lo mejor es que el lector imagine." Un día, después de clase, en las escaleras me preguntó "¿Sabes por qué un libro es mejor que una película?" A lo que me quedé callada y enseguida se contestó: "Porque la película tiene las mismas imágenes para todos los espectadores; sin embargo, en un libro cada lector proyecta una escena única y diferente en su cabeza."

Siempre he tomado sus palabras como una oportunidad para avanzar. Como escritor lo calificaría como un indomable, cuando se rebelaba en sus poemas y dejaba fluir toda esa belleza que poseía en su interior en forma de versos.

Ahora, todos estamos aquí reunidos, porque hemos formado parte de su historia, unos más que otros. Sinceramente, esto ha sido una espina, y nos acompañará a lo largo de nuestra vida. Desde luego para mí lo es. Todavía tengo la esperanza de encontrarle por los pasillos del instituto. 
Pero escuchad, a pesar de todo, ya nada se puede hacer, excepto pensarle. Imaginarnos a Eduardo haciendo lo que más le gustaba, feliz. En parte él aún sigue aquí, pues un trocito de él yace en cada uno de nuestros corazones.''
NOELIA CANOVACA
2º Bachillerato C

Al terminar el acto, su viuda y amigos, inauguraron la Biblioteca del Centro, ofrecida ahora a la figura del poeta, profesor de Filosofía y compañero Eduardo García, vinculado para siempre con el instituto Blas Infante, donde enseñó en sus últimos años de vida.

Biografía sucinta

Eduardo García Pérez nació en Sao Paulo en 1965, hijo de padres madrileños que emigraron a Brasil. Cuando tenía siete años, la familia volvió a España y ya solo regresó a Brasil de tarde en tarde. En Madrid estudió Eduardo García la EGB y el bachillerato. En su Universidad Complutense cursó la carrera de Filosofía, especialidad en Estética. En 1991 superó las pruebas de profesor en Andalucía y obtuvo plaza en un instituto cordobés. Aquí conocería a quien fuera su esposa, Rafaela Valenzuela, y el amor ya no lo separó de esta ciudad. Enseñó durante muchos años en el IES Averroes. En 2010 recaló en el IES Blas Infante. Enseñó, escribió y amó como lo hizo siempre en su vida. Pero en septiembre de 2015 un dolor le atravesó el alma. Con su cara de ángel bueno soportó la enfermedad con estoicismo. Mejor, con displicencia. En abril, la enfermedad lo venció, pero no se llevó sus palabras, que resuenan en sus libros, ni sus poemas, que golpean el pecho de sus lectores, ni sus recuerdos, ni sus amigos. La biblioteca del Instituto llevará desde ese día su nombre.

lunes, 24 de octubre de 2016

Álvaro Arrans



Hoy he decidido abrirte



Hoy he decidido abrirte,
dejarte al descubierto
ver todas tus páginas en blanco.
Quiero deslizarte mi fina pluma azul
y dibujarte infinidad de palabras
que compongan historias desbordantes.
Pero antes voy a leer tu vacío,
una y otra vez,
hasta memorizar el blanco de tus hojas.
Voy a olerte hasta borrar tu aroma a biblioteca,
a respirar las letras que en ti no hay escritas
para no sentir el frío invierno
de los poetas que solo buscaban una rima.
Voy a acariciarte con mi escrito,
hasta hacer gemir a tus ásperas páginas,
y acertaré, desde la primera hasta la última
donde no he puesto un final feliz
sino el que tú y yo necesitamos.

Álvaro Arrans Almansa (Sevilla, 1998)

viernes, 21 de octubre de 2016

Bob Dylan, premio Nobel de Literatura 2016


Bob Dylan, en 1970.

Blowin' in the Wind


How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must
a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times
must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend,
is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.



How many times must
a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take
till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend,
is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.



How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a ma
turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend,
is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.


                                           Bob Dylan, ''The Freewheelin'' (1963)




Flotando en el viento

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
Antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma
Antes de dormir sobre la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón
Antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,

¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba
Para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre
Para poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda
Que ya ha habido demasiados muertos?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,

¿Cuántos años puede permanecer una montaña
Antes de ser arrastrada al mar?
¿Cuántos años pueden algunas gentes vivir
Antes de conocer la libertad?
¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
fingiendo no ver nada?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.
Versión de Marcelo Covian



miércoles, 1 de junio de 2016

20 jarchas




LAS JARCHAS


1

1 (Solà-Solé), 18 (Stern), 18 (Heger), XVIII (García Gómez)*


tanto amare tanto amare

habîb tanto amare

enfermeron olios nidios


¡Tanto amar, tanto amar,

amigo, tanto amar!

¡Enfermaron unos ojos brillantes

y duelen tan mal!


2a,b

2 (Solà-Solé), 28a,b (Stern), 28a,b (Heger), VIIa,b (García Gómez)


ben yâ sahhârâ

alba quee stá kon bi-al-fogore

k(u)and bene bide amore


Ven, oh hechicero:

un alba que está (o: tiene) con fogor

cuando viene pide amor.


3

3 (Solà-Solé), 45 (Stern), 45 (Heger), XXXI (García Gómez)


mi fena ÿes li-mahtï in luhtu

kon males me berey

non me lesa moberë aw limtu

mama gar ke farey


Mi pena es a causa de un hombre violento: si salgo

con males me veré

no me deja mover o soy recriminada.

Madre, dime, qué haré.


4

4 (Solà-Solé)


ya mama tanto lebo

de al-wa'di de al-bugag

da'i hagra man qati'

fa-al-qat'u fî samag


¡Oh madre, tanto soporto

de promesa (y) de subterfugios!

Deja (permite) el romper de quien embarazado calla,

pues la separación es algo malo.


5a

5a (Solà-Solé), 44a (Stern), 44a (Heger), XXXa (García Gómez)


ya mam(m)a si no lesa al-ginna

allora mor(r)ey

traïde hamrî min al-hâgib

'asà sanarey


Oh madre, si no cesa la locura (de amor),

enseguida moriré.

Traed mi vino de (casa de) el hagib,

acaso sanaré.


5b

5b (Solà-Solé), 44b (Stern), 44b (Heger), XXXb (García Gómez)


ya mam(m)a si no lesa al-ginna

allora mor(r)ey

traïde el mio bino min ga'far

'asà sanarey


Oh madre, si no cesa la locura (de amor),

enseguida moriré.

Traed mi vino de (casa de) Ga'far,

acaso sanaré.


6

6 (Solà-Solé), 49 (Stern), 49 (Heger), XXXVII (García Gómez)


garide-me

k(u)and mio sîdî yâ qawmu

ker(r)a bi-llâh

suo al-asî me dar-lo


Decidme:

¿cuándo mi señor, oh amigos,

querrá, por Dios,

darme su medicina?


7a,b

7a,b (Solà-Solé), 38b,a (Stern), 38b,a (Heger), XXIb,a (García Gómez)


yâ mamma mio al-habîbi

bay-sê e no me tornade

gar ke fareyo ÿâ mamma

in no mio 'ina' lesade


¡Oh madre, mi amigo

se va y no vuelve!

Dime qué haré, madre,

si mi pena no afloja.


8

8 (Solà-Solé), 53 (Heger), 22 (García Gómez)


um(m)î qi qâl li-ahûb

'aql al-nisâ qaq(q)â

non sabet mio qawlî

hubbî li-man yabqâ


Madre mía, quien dijo al amigo,

'la constancia de las mujeres (es) caca,'

no sabe (que) mi máxima

(es que) mi amor es para quien persiste.


9

9 (Solà-Solé), 52 (Heger), XXVI (García Gómez)


qultu es

yuhayyî bokel(l)a

hulú mitl es(e)


Dije: 'Cómo

reanima a una boquita

algo dulce como eso'.


10

10 (Solà-Solé), 43 (Stern), 43 (Heger), XXIX (García Gómez)


yâ qoragonî ke keres bon amar

mio al-furâr

lesa ë tu non le lesas dë amar


¡Oh corazón mío, que quieres amar bien!

Mi corderito

se va y tú no le dejas de amar.


11

11 (Solà-Solé), 22 (Stern), 22 (Heger), I (García Gómez)


mio sîdî ïbrâhîm

yâ tú uemme dolge

fente mib

de nohte

in non si non keris

irey-me tib

gari-me a ob

legar-te


Mi señor Ibrahim,

oh tú hombre dulce

vente a mí

de noche.

Si no, si no quieres,

ireme a tí,

dime a dónde

encontrarte.


12

12 (Solà-Solé), 37 (Stern), 37 (Heger), XX (García Gómez)


si si ben yâ sîdî

k(u)ando benis vos y

la bokella hamrâ

sibarey ka-al-warsi


Sí, sí, ven, oh señor mío,

cuando (si) venís aquí,

la boquita roja

alimentaré (de besos) como la paloma rojiza.


13

13 (Solà-Solé), 27 (Stern), 27 (Heger), VI (García Gómez)


al-sa'amu mio hâli

borqe hâlî qad bâri

ke farey yâ ümmi

fâniqî bad lebare


La muerte es mi estado,

porque mi estado (es) desesperado.

¿Qué haré, oh madre mía?

El que me mima va a marcharse.


14a,b

14 a, b (Solà-Solé), 41a,b,c (Stern), 41a,b,c (Heger), XXVIIIb,a; 41 (García Gómez)


adamey

filiolo ali(e)no

ë el a mibi

kered-lo

de mib katare

suo al-raqîbi


Amé

a un hijito ajeno

y él a mí;

lo quiere

captar (apartar) de mí

su espía (guardador).


15

15 (Solà-Solé), 32 (Stern), 32 (Heger), XIII (García Gómez)


non kero yo ün hil(l)ello

il(l)â al-samarello


No quiero yo ningún halagador,

más que el morenito.


16

16 (Solà-Solé), XXXII (García Gómez)


ben 'indî habîbî

si te bais mesture

trahirá samâga

imsi ad unione


¡Ven a mi lado, amigo!

Si te vas, el engañador (?)

traerá algo malo.

¡Ven a la unión!


17

17 (Solà-Solé), 34 (Stern), 34 (Heger), XV (García Gómez)


li-an(n)a lâ kâna fî bon asmadore

fumâ

al-wad(d)u sanará non mio morire

yâ um(m)â


Como que no existe (hay) en el buen amador

boca,

el amigo no curará mi morir,

oh madre.


18

18 (Solà-Solé), 50 (Stern), 50 (Heger), XXXIII (García Gómez)


no se kedad ni me kered gaïre

kilmâ

non ayo kon seno esusto dormire

ma(m)â


No se queda ni me quiere decir

palabra

No dormiré con el seno abrasado,

madre.


19

19 (Solà-Solé), 12 (Stern), 12 (Heger), 12 (García Gómez)


mis kunyados todos benid

yo wolio la satia

mio womnë otris kaned

fî-al-qûra balensia


¡Mis parientes, todos, venid!

Yo quiero la saetía;

mi hombre (a) otras canta

en la cora de Valencia.


20

20 (Solà-Solé), 13 (Stern), 13 (Heger), 13 (García Gómez)


baido-me ad isbilyâ

fî zayî tâgir

qebrare al-gudures

de aben muhâgir


Me voy a Sevilla

en traje de mercader

(a) quebrar los muros

de Ibn Muhâgir.



Bibliografía*:


J. M. Solà-Solé, Corpus de poesía mozárabe, Barcelona, 1973.

S. M. Stern, Les chansons mozarabe, Palermo, 1953.

K. Heger, Die bisher veröffentlichen Hargas, Tübingen, 1960.

E. García Gómez, Las jarchas romances, Madrid, 1965.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Eduardo García


El poeta y profesor Eduardo García (1965-2016), con su libro Duermevela entre las manos (2014).


RONDA DEL SÍ

Y ahora aquí digo sí, sin más ni más,
como otros dicen no por si las moscas,
digo sí porque sí, por voluntad,
porque en el no se ufana la renuncia,
el canto de los cuervos, la estepa hospitalaria,
tanta calma que no hace travesía,
en el charco del no toso, me empapo,
estancado en el afán, los remos rotos,
espectador de un alto en el camino
que ya se ensimismó más de la cuenta,
cuando impaciente el sí baraja ya sus cartas,
su brusco germinar, su aliento navegante,
un signo, una señal, un cuerpo acaso,
la sombra de un paisaje que soñé,
mientras el no me invita a especular,
a calcular la ausencia de mis pasos,
la inmóvil rotación de mis razones,
pero he aquí que el sí da un paso al frente
y de pronto es ya tarde y menos mal
que el pie ya desertó de su pereza
y sopla el viento y voy, a la estampida,
carretera adelante, desbocado,
digo sí porque el sí es la luz primera,
la espontánea eclosión, el resplandor,
callo el no porque el no seca mi cauce,
digo sí porque el sí me desemboca.

EDUARDO GARCÍA (1965-2016). De Duermevela, Visor, 2014.


lunes, 11 de abril de 2016

Andrés Trapiello


Portada del libro Acaso una verdad, Valencia, Pre-Textos, 1993.


El árbol de la ciencia

Dicen, mi amor, que es imposible hacer
versos de amor feliz, de enamorado,
que sólo lo perdido o no alcanzado
se canta en la poesía, el padecer

olvido o el sufrimiento de volver
al recuerdo de todo lo pasado.
Unas veces la sed de lo vedado;
otras, el vino del amargo ayer.

No hagas caso, mi amor, habladurías.
Contigo todas mis melancolías
son ramas escarchadas en anís

donde se posa un pájaro de nieve.
Escúchale cantar tan hondo y breve.
Que no te engañe su plumaje gris.




ANDRÉS TRAPIELLO (1954). De Acaso una verdad, 1993.