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viernes, 4 de noviembre de 2016

Biblioteca Eduardo García


El IES Blas Infante homenajeó el pasado jueves día 27 de octubre al profesor y poeta desaparecido Eduardo García. Seis meses después de su muerte, la Comunidad educativa del Instituto, el profesorado, el alumnado y el personal no docente le ofrecieron un acto sencillo y, a la vez, emotivo, en el que vibraron las palabras y resonaron los ecos del profesor desaparecido. En el acto, la alumna Noelia Canovaca leyó unas bellas palabras de recuerdo, que bien pudieran ser pronunciadas por cualquiera de nosotros:

Para Eduardo

''Aquí nos encontramos todos los que apreciábamos a Eduardo, mudos porque las palabras se fueron cuando él se marchó, pero fuertes porque él lo querría así. Y yo, hablando desde la inexperiencia, pues tan sólo fui una alumna suya, me atrevo a decir que este hombre, este gran poeta, Eduardo García, ha significado mucho en mi vida.

En lo personal, me ayudaba a escribir. Eduardo sabía lo mucho que me interesaba la escritura y siempre me aportaba nuevas ideas para mejorarla. Me decía: "Noelia, para un buen libro lo suyo es no cargarlo demasiado, ni exagerarlo; pierde el realismo. Lo mejor es que el lector imagine." Un día, después de clase, en las escaleras me preguntó "¿Sabes por qué un libro es mejor que una película?" A lo que me quedé callada y enseguida se contestó: "Porque la película tiene las mismas imágenes para todos los espectadores; sin embargo, en un libro cada lector proyecta una escena única y diferente en su cabeza."

Siempre he tomado sus palabras como una oportunidad para avanzar. Como escritor lo calificaría como un indomable, cuando se rebelaba en sus poemas y dejaba fluir toda esa belleza que poseía en su interior en forma de versos.

Ahora, todos estamos aquí reunidos, porque hemos formado parte de su historia, unos más que otros. Sinceramente, esto ha sido una espina, y nos acompañará a lo largo de nuestra vida. Desde luego para mí lo es. Todavía tengo la esperanza de encontrarle por los pasillos del instituto. 
Pero escuchad, a pesar de todo, ya nada se puede hacer, excepto pensarle. Imaginarnos a Eduardo haciendo lo que más le gustaba, feliz. En parte él aún sigue aquí, pues un trocito de él yace en cada uno de nuestros corazones.''
NOELIA CANOVACA
2º Bachillerato C

Al terminar el acto, su viuda y amigos, inauguraron la Biblioteca del Centro, ofrecida ahora a la figura del poeta, profesor de Filosofía y compañero Eduardo García, vinculado para siempre con el instituto Blas Infante, donde enseñó en sus últimos años de vida.

Biografía sucinta

Eduardo García Pérez nació en Sao Paulo en 1965, hijo de padres madrileños que emigraron a Brasil. Cuando tenía siete años, la familia volvió a España y ya solo regresó a Brasil de tarde en tarde. En Madrid estudió Eduardo García la EGB y el bachillerato. En su Universidad Complutense cursó la carrera de Filosofía, especialidad en Estética. En 1991 superó las pruebas de profesor en Andalucía y obtuvo plaza en un instituto cordobés. Aquí conocería a quien fuera su esposa, Rafaela Valenzuela, y el amor ya no lo separó de esta ciudad. Enseñó durante muchos años en el IES Averroes. En 2010 recaló en el IES Blas Infante. Enseñó, escribió y amó como lo hizo siempre en su vida. Pero en septiembre de 2015 un dolor le atravesó el alma. Con su cara de ángel bueno soportó la enfermedad con estoicismo. Mejor, con displicencia. En abril, la enfermedad lo venció, pero no se llevó sus palabras, que resuenan en sus libros, ni sus poemas, que golpean el pecho de sus lectores, ni sus recuerdos, ni sus amigos. La biblioteca del Instituto llevará desde ese día su nombre.

lunes, 24 de octubre de 2016

Álvaro Arrans



Hoy he decidido abrirte



Hoy he decidido abrirte,
dejarte al descubierto
ver todas tus páginas en blanco.
Quiero deslizarte mi fina pluma azul
y dibujarte infinidad de palabras
que compongan historias desbordantes.
Pero antes voy a leer tu vacío,
una y otra vez,
hasta memorizar el blanco de tus hojas.
Voy a olerte hasta borrar tu aroma a biblioteca,
a respirar las letras que en ti no hay escritas
para no sentir el frío invierno
de los poetas que solo buscaban una rima.
Voy a acariciarte con mi escrito,
hasta hacer gemir a tus ásperas páginas,
y acertaré, desde la primera hasta la última
donde no he puesto un final feliz
sino el que tú y yo necesitamos.

Álvaro Arrans Almansa (Sevilla, 1998)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Eduardo García


El poeta y profesor Eduardo García (1965-2016), con su libro Duermevela entre las manos (2014).


RONDA DEL SÍ

Y ahora aquí digo sí, sin más ni más,
como otros dicen no por si las moscas,
digo sí porque sí, por voluntad,
porque en el no se ufana la renuncia,
el canto de los cuervos, la estepa hospitalaria,
tanta calma que no hace travesía,
en el charco del no toso, me empapo,
estancado en el afán, los remos rotos,
espectador de un alto en el camino
que ya se ensimismó más de la cuenta,
cuando impaciente el sí baraja ya sus cartas,
su brusco germinar, su aliento navegante,
un signo, una señal, un cuerpo acaso,
la sombra de un paisaje que soñé,
mientras el no me invita a especular,
a calcular la ausencia de mis pasos,
la inmóvil rotación de mis razones,
pero he aquí que el sí da un paso al frente
y de pronto es ya tarde y menos mal
que el pie ya desertó de su pereza
y sopla el viento y voy, a la estampida,
carretera adelante, desbocado,
digo sí porque el sí es la luz primera,
la espontánea eclosión, el resplandor,
callo el no porque el no seca mi cauce,
digo sí porque el sí me desemboca.

EDUARDO GARCÍA (1965-2016). De Duermevela, Visor, 2014.


martes, 15 de diciembre de 2015

Álvaro Arrans Almansa



Noche, no había otra cosa. Demasiado tiempo pasó sobre ese puñado de arena y tierra al que llamaban carretera comarcal. Ella lo sabía. Estaba allí, esperando algo que parecía no llegar, en una lúgubre marquesina.

Tan vieja como la carretera era la bombilla que pendía del techo, que le guiñaba pequeños momentos de oscuridad. Cuando no lo hacía, miraba a la maleta. Su gran maleta, vestida con pegatinas de todos los lugares en los que habían estado.

El silencio era agobiante y sólo se quebraba con el paso de algún vehículo. Los grillos ponían la banda sonora mientras les observaban desde las más recónditas ramas. A ella y a su maleta.

Reinaba una tranquilidad desoladora. No se veían, pero sí se oían los sufrimientos callados, los deseos reprimidos y los pensamientos ocultos de todo el mundo. Todos iban a parar allí, a ese cementerio de sueños donde las heridas no cicatrizaron jamás.


ÁLVARO ARRANS ALMANSA (Córdoba, 1998). 2º Bach. D

domingo, 22 de noviembre de 2015

Ana Villa


Cartel de la película Mary and Max (2009), de Adam Elliot. Foto J. L.A.


Perdida

Primer latido...
La niebla, mi única compañía, en la plaza empedrada
junto con el piqueteo del agua de la fuente
que fluye perezosa
marcando el ritmo de esta madrugada.
Una pequeña figura
se adivina tras la débil muralla acuosa
que nos separa.

Segundo latido...
La sombra adivinada pasa
del boceto trazado en el reflejo de la fuente
a una claridad definida por ojos pardos y redondos
y una larga trenza caramelo.

Tercer latido...
En su vestido blanco, como una estrella inocente
que curiosea en la Tierra, camina
con la calma propia del arco iris que aparece tras la tormenta.

Cuarto latido...
Nos detenemos una frente a la otra,
sus ojos me dicen que no está perdida, sabe a lo que ha venido.
Soy yo la que deambulo por la ciudad, por mi cuerpo, por mi alma
sin objetivo ni conocimiento alguno.

Quinto latido...
No puedo apartar su mirada, me ahogo en sus ojos
y en ese punto helado en el que mis pulmones se inundan,
empiezo a respirar, a recordar, a vivir.
Con cada bocanada de vida que tomo, un recuerdo emerge
de las profundidades de mi corazón y brota aquel sentimiento.

Sexto latido...
Safari en la bañera con Lucía y nuestras fieras de goma,
abrazos de mi amigo José que nunca quería que terminasen,
el primer bizcocho que hicimos mi hermana y yo en la cocina
donde pareció haber nevado, según Mamá...

Séptimo latido...
Y al final de todos esos recuerdos está ella esperándome,
con los brazos extendidos.
¡Cómo la había echado de menos y cómo la quiero!
No volveré a dejarla sola, no se lo merece, la una sin la otra no somos nada.
La abrazo para que me perdone, para que sepa que no es igual sin ella.
Ella lo entiende, lo sabe y me dice con una sonrisa
que siempre ha estado esperándome, que sabía que volvería,
porque la esencia de mi corazón era ella, mi alegría.



ANA VILLA ZAMORANO (Córdoba, 1998).  2º Bach. D

lunes, 17 de marzo de 2014

Eduardo García


 

Aforismos de Las islas sumergidas




Un extraño se embosca en el espejo. Sangre de tu sangre, tu enemigo.
En la asamblea del yo a menudo el presidente está de baja.
Nuestro nombre es un signo vacío. Cada persona con la que nos cruzamos despeja la variable a su manera. Nunca sabremos cuántos hombres designa nuestro nombre.
No confundir jamás la paz con el letargo. Que fluya nuestra calma hacia alta mar.
Los estériles aman las prohibiciones que ni saben ni pueden transgredir.
Para alzar el vuelo lo primero es perder el equilibrio.
La conciencia del ateo es el más cruel tribunal. Sin Dios no hay castigo. Pero tampoco perdón.
Hay canallas tan torpes que acaban por despertar nuestra ternura.
Los que todo lo quieren no reparan en bajas.
El chisme es la pálida chispa de placer con la que han de conformarse los castrados.
Escrutar, en el semblante del ancestro, los rasgos del primate. Y en el espejo al animal domesticado.
Allí donde triunfa la atroz oratoria de los bárbaros, el sabio parece balbucear.
Las parrillas de los medios son las partituras de las conversaciones.
España: ese simpático país en donde todos salen a la calle a celebrar una fiesta perpetua mientras ponen a refrescar en la nevera los cadáveres.
Quien nada afirma queda bien con todos. Pero en vano desenfunda las palabras.
La estadística es la ciencia de la distribución ilusoria de los dones.
Reconocemos la llegada del amor consumado cuando empezamos a sentir la inagotable locuacidad del silencio en compañía.
Los guardianes de la métrica olvidan que un reloj, aunque parezca latir a intervalos regulares, dista mucho de ser un corazón.
La filología es a la poesía lo que la filatelia al género epistolar.
Lectura y escritura: cita a ciegas donde uno solo comparece.
La más taimada traición del escritor, cuando reflexiona, es su habitual empeño en desterrar del discurso la primera persona del singular.
No hay qué ni cuándo si agoniza el para qué.
El sentido común es el lugar común organizado.
Allí donde la voz no alcanza el cuerpo toma la palabra.
Somos la estela de un sueño que la materia se empeña en despertar.
Bajo la superficie de las cosas, su reverso. Ir al encuentro de las islas sumergidas.


EDUARDO GARCÍA, de Las islas sumergidas, Cuadernos del Vigía (2014).

sábado, 15 de febrero de 2014

Noelia de Torres Fenández




Y se cernirá la noche sobre mí


...Y se cernirá la noche sobre mí.

Pero cuando me acaricies

y una tímida curva

de tus labios asome,

tus brillantes perlas de lilio

amainarán el negro velo,

a su paso consigo,

días claros de azahar.


...Y podré sentir esa sensación

que no te deja ni hablar,

que no te deja pensar

en otra cosa más que en él.


...Y sus labios desconocidos

cantarán esa canción.

Y ese hielo que me quema,

me derrite, me funde;

y ese fuego me congela,

me consuela, y me trae

tus recuerdos,

tu imagen, tu perfume,

anhelantes,

alimentarán mi vacío.


¿De qué servirá un suspiro

de sentimientos vivos?

De nuevo, vacío.


...Y palabras anegadas de rabia

cruzarán sin tregua mi mente.


...Y esas envidiosas esmeraldas,

sin triunfo ante tus ojos,

me sonreirán nuevamente,

haciéndome añorar

tus manos, porcelana, constantes mariposas.

 
...Y cuando me acaricies,

de nuevo, la noche se cernirá sobre mí.


      NOELIA DE TORRES FERNÁNDEZ   (2ºBACH B)

viernes, 14 de febrero de 2014

Francisco José González Ruiz



Nuestra nube perfecta



Por encima de todo en este mundo,

abrázame que sin ti no tengo rumbo.

Un vagabundo que se muere por tu calor,

caricias son tus besos, tus abrazos mi voz.


Me ahogo si te pierdo, eres todo lo que soy,

porque soy ese bobo que te observa en cada rincón

que si tú me lo pidieras, treparía por tu balcón

y es que por ti ¿qué no doy?


Mece mis sueños, demostremos lo que somos,

dame tu mano, ámame, estamos solos.

Fluyamos el uno en el otro como fluye nuestro amor.

Perfecta, preciosa, mi boba, tú y yo


Se abren nuestros ojos, nos miramos en silencio.

Piensas lo que pienso, ¿lo ves? está perfecto.

Es un mundo nuevo, una nube sin defectos.

Y es que tú eres mi princesa, a la que reverencio.


No soy un superhéroe, pero puedo salvarte

de lloros y problemas, tan solo quiero mimarte.

Soy ese enamorado que quiere conquistarte

y es que si tú me dejas no pienso soltarte.


Y aunque esto parezca un sueño

no tendrá ningún fin,

te lo digo y no te miento

y es que solo pienso en ti.


Vivamos en nuestra nube perfecta,

vivamos, los dos juntos , muy cerca.

Todo lo que dije, lo dijo mi corazón

y es que por ti pierdo hasta la razón.



FRANCISCO JOSÉ GONZÁLEZ RUIZ (2º BACH. B)

miércoles, 27 de noviembre de 2013

VII Concurso de Literatura Hiperbreve contra la Violencia de Género



Paula Durac y Javier Romero, alumnos ganadores del concurso (1º Bach.)

 

Dos de nuestros mejores alumnos han sido premiados en el VII Concurso de Literatura Hiperbreve contra la Violencia de Género, convocado por el CEP Luisa Revuelta de Córdoba. Ellos son Paula Durac, 3er. premio en la categoría de haiku, y Javier Romero, 1er. premio en la categoría de microrrelato, ambos de 1º de Bachillerato. Sus trabajos son estos:


Haiku

Corazón blanco

En cuerpo desgraciado

Alma infeliz

 
Paula Elena Durac. 1º Bach.
 
MICRORRELATO:  EL DISFRAZ
Era un día especial en el colegio, hoy tocaba mostrar a nuestros padres qué queríamos ser de mayores. El cómo era sencillo: los padres se sentaban en el salón de actos y nosotros, disfrazados de aquello que queríamos ser, lo explicábamos.
Pese a mi ilusión, estaba un poco triste: mi padre me había dicho que mamá estaba ocupada y solo él podría verme, aunque estaba segura de que luego ella en casa me vería.
El acto había empezado, ya estaba lista con un largo pijama blanco y un poco de maquillaje morado. Cuando llegó mi turno no sé lo que pasó, todo el mundo se echó las manos a la cabeza excepto mi padre, que se puso muy nervioso. ¿Mi disfraz? Pues era de la persona más bella del mundo, aquella como quien quería ser, mi mamá.
Javier Romero, 1º Bach.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Elena Medel



Mi primer bikini

Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.
Lo sé porque mis dedos
se transforman en lápices de colores.
Lo sé porque con ellos
dibujo en las paredes de tu casa
mujeres con rostro de epitafio.
Porque, a la caricia de la punta,
comienza el derrame de los cimientos
formando arco iris en la noche.
Porque, al escribir testamentos
en el suelo, se remueven las vísceras
de azúcar, y trepan tus raíces.

Grabo versos de colores fríos
en tu piel, de arquitrabe a basa,
y les llueve y los diluye, y compruebo
que la lluvia suena como hacen al caer
las canicas brillantes y naranjas
que cambiaba en el patio del recreo,
poco antes de calzar mi primer bikini.

Hoy guardo las canicas, como un apagado
tesoro, en los huecos de otras espaldas.

Pinto también en la terraza de enfrente
un jardín de lápidas cálidas y hermosas.
Trazo como una medusa de bronce,
un paraíso de cadenas hendiendo en mantillo
el valle diminuto que proclama que es frágil
y sin embargo, dirás tú, sobrevive.

Elena Medel, Mi primer bikini, 2001.

lunes, 2 de abril de 2012

José Alfonso Muñoz Moreno



Otra versión del amor


Se besaron como locos
sin creerse que estaban juntos a solas.
Pasaron la noche
en el refugio de las sábanas
demostrándose cuanto se querían.
Les había costado mucho
el llevar todo esto en secreto,
viéndose a escondidas,
intentando que no se notara su amor;
el que sienten mutuamente
desde la primera vez que se vieron.

La noche parecía no tener fin,
aunque el amanecer era inevitable.
Pronto todo se acabaría.
Su amor era imposible,
no podían amarse así por así,
una idea muy descabellada,
pero no les importaba.
Esa noche no habían sido ellos,
sino la consagración
del amor en estado puro.

Agarrados, se besaban en la cama
y hablaban en susurro:
  • Somos como Romeo y...- dijo Hugo,
  • Como Romeo con Romeo- completó Pablo.


JOSÉ ALFONSO MUÑOZ MORENO (1º Bachillerato A)

miércoles, 28 de marzo de 2012

Patricia Téllez




Sinfonía del silencio


Quiero empezar este poema con sangre,
con el flujo que me identifica como humana,
pues sólo me queda el consuelo,
de unos ojos tristes y una sonrisa atada.

Es el despertar de la bestia,
la desidia que enreda mis sábanas,
arrastrándome hacia una espiral honda.
-     A veces confusa.
Y no entender de donde viene,
la calma que precede al abismo.

Son cientos de rostros, los que a diario atisbo.
Miles de voces que pronuncian mi nombre,
y sólo reconocer el lejano impulso de la rabia…
Romper con y contra todos.

Mis palabras no son más que aliadas,
de un desazón en el pecho,
que crece, por instantes, a cada paso.
Agujas en un mal sueño.

Y mi llanto, impoluto,
vacío y sordo,
es breve murmullo.
Sinuosa brisa que muere.

(Descender para siempre hacia la marea de olvidos.)

PATRICIA TÉLLEZ (2º Bach. E)

domingo, 5 de junio de 2011

Buensuceso Hidalgo


Aves de paso

Aves de paso. ¿Quién os recibe?
¿Quién os despide? Año tras año.

Nadie os espera cuando llegáis
¿Quién os extraña cuando partís, aves de paso?
Durante un tiempo sois de la tierra
donde llegáis, aves de paso,
lo llenáis todo con vuestros cantos,
Hacéis los nidos, cuidáis los hijos,
pero partís, aves de paso
que año tras años nos visitáis.

Aves de paso ¿Quién os recibe?
¿Quién os despide? Año tras año

Pocos preguntan si os entristece
no formar parte de este paisaje.
Aves de paso que cada año nos visitáis
Sólo de paso, siempre de paso
Año tras año, pese a quien pese

Aves de paso,¿Quién os recibe?
¿Quién os despide?¿Quién os extraña?

Año tras año. Aves de paso, la misma usanza.
Aves de paso. Aves de paso de la enseñanza.

Buensuceso Hidalgo, profesora de Biología.

viernes, 20 de mayo de 2011

José Alfonso Muñoz Moreno


Esperando, esperando....

Sentado en un escalón
esperaba al hombre de mi vida,
al hombre que me quitase los males,
al que me alegrara el corazón,
al que supiera como ganarse mi pasión.
No deseaba ninguno
de esos príncipes azules
de cuentos de hadas, los cuales
por alguna razón,
jamás aparecen por tu lado.
No quiero un macho ibérico
de los que parten
un tronco con la mano,
ni tampoco un blandengue
que jamás haya
a una mosca matado.
No quiero al hombre de los sueños
de cualquier princesa Disney
pero si que suba
hasta la más alta torre
y que luche por mi con un dragón.
No quiero fantasear
con falsas expectativas de amor.
Tan solo quiero a un hombre sencillo
que me quiera por como soy,
con mis defectos y mis virtudes,
mis agrados y mis bromas,
que sepa mantener una discusión
sin necesidad de llegar
a los malos tratos,
que me haga llorar de ilusión,
alegría, amor, placer, gracia, pasión.
Quiero una vida en pareja tranquila,
sin sobresaltos abismales
ni sorpresas desagradables.
¿Qué bonito es soñar, verdad?
Quiero adoptar a un niño.
Quiero escribir un libro.
Quiero plantar un árbol.
Quiero dar la vuelta al mundo
agarrado de su mano.
Quiero ser normal siendo como soy
no quiero cambiar por el hecho de
ser un hombre que quiere a otro hombre.
No quiero dejar de ser yo,
para cambiar en función de
unos cuantos que jamás darán
su brazo a torcer.
No quiero compartir mi vida con una mujer
y que ella sea mi media naranja.
Solo quiero compartir mi vida
con ese chico que me quita el sueño,
que me resta mis horas de vida
pensado en donde estará,
que me desvive en suspiros
cada vez que me toca,
por el que daría mi corazón
por saber que esta haciendo
en este preciso momento,
el que me hace la vida más
dulce que la propia miel con azúcar,
el que me quita las esperanzas
de seguir con esta vida
a sabiendas de que jamás
podré contar con sus besos,
el que me coge un pellizco en el corazón
tan fuerte, que no se suelte nunca,
en esa persona a la que le pueda
contar cualquier cosa, confiar en ella.
Estoy harto de que no pueda cogerme
por la calle de la mano de la persona
que ocupa hasta el más chico
de mis pensamientos,
por un absurdo miedo
a que los demás digan y estipulen
sobre una vida que no es la suya.
De repente empieza a llover y
me empiezo a mojar y
se evaporaron todas mis fantasías.
 
¿Quién dijo que no se podía
soñar despierto?
¿Cuán grande es la imaginación
de una persona, verdad?
Sabios son los que saben que ignoran
pero más sabios son los que saben
por quien son amados,
suerte que me ahorraría penas
y llantos innecesarios.
Harto de esperar y empapado
corría a mi casa para secarme.
Lo vi a él, cogido de la mano de otro.
Si ya en trozos pequeños se había roto mi corazón
en millones de motas de polvo se había disuelto.
Mi lágrima con la gota de lluvia se confundía.
Y con una bala y una pistola me encontraba
al paso de las vías de un tren.
Feliz, radiante, lleno de felicidad era el día.
Sucio, masacrado, el cadáver yacía.
Una pena, el inepto no supo escoger
ahora muerto se encuentra para todos.
Y contento yo volvía a mi casa
para escribir estos simpáticos versos.
José Alfonso Muñoz Moreno 4º ESO D


miércoles, 11 de mayo de 2011

Ignacio Márquez

Rima I


Siempre quiso el “ilustrado” tempo justo y un compás desechando que haya algo al otro lado que me importe el tema más, despreciando.







Rima II


Que tiene menos el que siempre gana, que a veces vale la pena el infierno, que las princesas nunca encuentran su rana,


que no te deben juzgar por un velo, que no te emboben con cuberterías, ¡que nunca le hagas caso al que rompa tus sueños!


que la vida se arregla diciendo tonterías, que las peleas siempre las ganan los serenos, que no hay nada mejor, que mirar a tu chica.



Ignacio Márquez Garrido. 4º ESO D2

Patricia Téllez

Himno de nostalgia a Babette Deutsch


Las caras son fantasmas,
Los principios polvo entre masas incorpóreas.
La felicidad se desvanece,
Hasta encontrar su sitio en la tierra.

Es aquí donde te rezo, esencia primitiva.
Al igual que Prometeo,
Mi sangre cae en oleadas,
Enraizándose en las lagunas de ausencias,

-que se acumulan en la cuenca de tus ojos-

En la moral de justicia que tiene,
-al igual que lo superfluo-

Su féretro de poder ciego, a veces sordo.

Los himnos antiguos, las historias de ayer,
Caen enredadas en el abismo.
Las rosas de cultura, sus frutos,
Los guarda la intolerancia en su baúl de ensueño.
- Porque yo te evoco, presencia ancestral.

Y no son tus gritos, los que las hacen florecer,
Ni tus ansias, ni tu llanto, ni tus lamentos.
Es tu inequívoco sitio, en una era que no te pertenece,
Que no nos pertenece.

Y ¿qué es de ti? ¿inspiración, libertad, pensamiento?
Mueres y nadie te canta.
Desvaneces, dejándonos llenos de nada,
De la poca impaciencia y el ardiente rencor,
Que bajan suaves por el pecho,
con pinceladas de hiel.

Porque al igual que otros en su tiempo,
Es a ti a quien rezo, a ti a quien imploro.
Tú que sabes mi verdadero nombre,
¡Hazme libre!

ESCRITO POR PATRICIA TÉLLEZ (1º BACH D)

domingo, 24 de abril de 2011

Cristina Fernández


Escala triste
nde quedaron los besos
Recordando tardes, parís
Mi primer amor perfecto
Falleció en el mes de abril

Sólo tengo esta canción
La paciente melodía
Si la escuchas, corazón
Donde quisieras, iría

CRISTINA FERNÁNDEZ GAÑÁN 4º ESO D-2

miércoles, 6 de abril de 2011

Sonia Wang


“Examenxperience”


Redacciones miles hacer tocaba

si queríamos los títulos obtener,

de dos idiomas: de inglés y francés,

y presumir no de forma barata.

 
De los conocimientos de la hispana,

más que de los que quisiéramos tener

poseíamos, sin muestra, a más no poder;

de ahí el afán por extranjeras parlas.

 
Llegó el gran día del examen final.

Todos juntos, nervios a flor de piel;

rauda escritura para terminar.


Tranquilos ya al salir de defender

nuestro honor por demostrar el aval

de que saber, sabemos “drink” y “manger.”


SONIA WANG (4º ESO D) 
 

miércoles, 23 de febrero de 2011

Poema colectivo


El azar enlazó nuestras miradas,
tu sonrisa me cautivó
y tu aire de princesa
conquistó mi corazón.
Mi anhelo era tu boca
entre telas del mercado,
las especias y las mieles,
fieles testigos callados.
Estabas, mi amor prohibido,
encerrada en el alcázar.
Al zoco a comprar acudías
cada mañana me encontrabas.
A Dios rogaba verte cada día;
tú a Alá que uniera nuestras vidas.
Tú eras mora; yo, cristiano.
Tú eras noble; yo, un esclavo.
Poco a poco nos conocimos,
nos hablamos a escondidas,
pero nunca sospechamos
que alguien nos delataría.
En la calle de las flores
Una noche nos besamos.
A la luz de los candiles
nos habían encontrado.
De la mano, sin rumbo fijo,
huíamos perseguidos.
Descubierto fue nuestro amor.
Ahora todo acabó.
El tiempo ha pasado
encerrados en esta prisión.
En vez de celdas ni rejas,
la cuna y la religión.
Aún conservo tu aroma,
tu tacto de terciopelo
y tu recuerdo que hiere
por las noches, cuando velo.
¿Por qué no estás a mi lado?
¿Tanto valor puede tener
nuestro opuesto linaje
o nuestra distinta fe?

Chance crossed our glances,
your smile captivated me
and your princess air
won my heart.
Wishing your lips
among the market cloths,
spices and honey,
faithful silent witnesses.


Were you, my forbidden love,
shut up in the palace
You used to come to the souk to buy
every morning you found me.
I begged God to see you every day;
you begged Allah to join our lives.
You were Moorish: I, Christian.
You were noble; I, a slave
We knew each other little by little,
we talked secretly,
but we could never suspect
someone would betray us.
On the street full of flowers
one night we kissed.
In the light of the candles
they had found us.
Hand in hand, without direction,
we fled persecuted.
Our love was discovered.
Now, it’s all over.
Time has passed
Shut up in this prison.
Instead of cells or grilles,
cradles and religion.
I even retain your aroma
your velvet touch
and your hurting memory
at night, when I stay up.
Why aren't you by my side?
So much valour can
our opposite lineage
or our different faith have?
 
ESCRITO Y TRADUCIDO POR EL ALUMNADO DE 4º D