La Comunidad educativa del IES Blas Infante elige cada semana un poema. Tú puedes participar.
Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
martes, 21 de octubre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
Nicanor Parra cumple cien años
What is poetry?
todo lo que se dice es poesía
todo lo que se escribe es prosa
todo lo que se mueve es poesía
lo que no cambia de lugar es prosa.
NICANOR PARRA, Chistes para desorientar a la poesía, 1989.
lunes, 5 de mayo de 2014
Pablo Neruda
Federico García Lorca y Pablo Neruda, hacia 1933.
WALKING AROUND
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
PABLO NERUDA (1904-1973)
Poema incluido en Obras Completas I. De "Crepusculario" a "Las uvas del tiempo" 1923-1954. Edición y notas de Hernán Loyola. RBA
miércoles, 23 de mayo de 2012
Pablo Neruda
Poema 20
Puedo escribir los
versos más tristes esta noche.
Escribir, por
ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules,
los astros, a lo lejos”.
El viento de la
noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los
versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a
veces ella también me quiso.
En las noches como
ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas
veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a
veces yo también la quería.
Cómo no haber
amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los
versos más tristes esta noche.
Pensar que no la
tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche
inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al
alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi
amor no pudiera guardarla.
La noche está
estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo
lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se
contenta con haberla perdido.
Como para
acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la
busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que
hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de
entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero,
es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el
viento para tocar su oído.
De otro. Será de
otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo
claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero,
es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el
amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches
como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se
contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el
último dolor que ella me causa,
y éstos sean los
últimos versos que yo le escribo.
PABLO NERUDA (Parral, 1904- Isla Negra, 1973)
viernes, 2 de diciembre de 2011
Nicanor Parra
AUTORRETRATO
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
domingo, 13 de marzo de 2011
Pablo Neruda
MUJER, NADA ME HAS DADO 
Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,
porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del mismo sol que a mi me besa.
Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.
Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.
Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mi tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.
.
Hostia que no probó tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.
Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.
(Pablo Neruda)
ELEGIDO POR AGUSTINA MARTÍN CAÑO
lunes, 20 de diciembre de 2010
Pablo Neruda
FELIZ NAVIDAD
A todos, a vosotros,
los silenciosos seres de la noche
que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros,lámparas
de la luz inmortal, líneas de estrella,
pan de las vidas, hermanos secretos,a todos, a vosotros,
digo: no hay gracias,
nada podrá llenar las copas
de la pureza,nada puede
contener todo el sol en las banderas
de la primavera invencible,
como vuestras calladas dignidades.Solamente
pienso
que he sido tal vez digno de tanta
sencillez, de flor tan pura,que tal vez soy vosotros, eso mismo,
esa miga de tierra, harina y canto,
ese amasijo natural que sabe
de donde sale y donde pertenece.No soy una campana de tan lejos,
ni un cristal enterrado tan profundo
que tu no puedas descifrar, soy solo
pueblo, puerta escondida, pan oscuro,y cuando me recibes, te recibes
a ti mismo, a ese huesped
tantas veces golpeado
y tantas veces
renacido.A todo, a todos,
a cuantos no conozco, a cuantos nunca
oyeron este nombre, a los que viven
a lo largo de nuestros largos ríos,al pie de los volcanes, a la sombra
sulfúrica del cobre, a pescadores y labriegos,
a indios azules en la orilla
de lagos centelleantes como vidrios,al zapatero que a esta hora interroga
clavando el cuero con antiguas manos,a ti, al que sin saberlo me ha esperado,
yo pertenezco y reconozco y canto.
Pablo Neruda (1.904 – 1.973)
ELEGIDO POR LAS BIBLIOTECARIAS

A todos, a vosotros,
los silenciosos seres de la noche
que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros,lámparas
de la luz inmortal, líneas de estrella,
pan de las vidas, hermanos secretos,a todos, a vosotros,
digo: no hay gracias,
nada podrá llenar las copas
de la pureza,nada puede
contener todo el sol en las banderas
de la primavera invencible,
como vuestras calladas dignidades.Solamente
pienso
que he sido tal vez digno de tanta
sencillez, de flor tan pura,que tal vez soy vosotros, eso mismo,
esa miga de tierra, harina y canto,
ese amasijo natural que sabe
de donde sale y donde pertenece.No soy una campana de tan lejos,
ni un cristal enterrado tan profundo
que tu no puedas descifrar, soy solo
pueblo, puerta escondida, pan oscuro,y cuando me recibes, te recibes
a ti mismo, a ese huesped
tantas veces golpeado
y tantas veces
renacido.A todo, a todos,
a cuantos no conozco, a cuantos nunca
oyeron este nombre, a los que viven
a lo largo de nuestros largos ríos,al pie de los volcanes, a la sombra
sulfúrica del cobre, a pescadores y labriegos,
a indios azules en la orilla
de lagos centelleantes como vidrios,al zapatero que a esta hora interroga
clavando el cuero con antiguas manos,a ti, al que sin saberlo me ha esperado,
yo pertenezco y reconozco y canto.
Pablo Neruda (1.904 – 1.973)
ELEGIDO POR LAS BIBLIOTECARIAS
lunes, 27 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




