domingo, 27 de septiembre de 2009

Marina Ivánovna Tsvetáyeva


 
Tu alma y la mía son gemelas...
Tu alma y la mía son gemelas

como mis manos: la derecha y la izquierda.

Tan cálidas y tiernas son unidas

como dos alas de un pájaro dormido.

¡Por un ciclón quedamos separados,

por un abismo, tú y yo, como dos alas!


MARINA IVÁNOVNA TSVETÁYEVA (1894-1941)


Iniciamos este curso con un poema elegido por el profesor Santiago Navajas, quien nos comenta: "Me gusta mucho porque tras su apariencia de romanticismo inocente se esconde una tragedia horrible. ¿Qué será ese ciclón? Pero, claro, para eso hay que saber un poco de su vida y circunstancias históricas."

lunes, 8 de junio de 2009

Mario Benedetti


Cuando la poesía abre sus puertas
uno siente que el tiempo nos abraza
una verdad gratuita y novedosa
renueva nuestro manso alrededor
cuando la poesía abre sus puertas
todo cambia y cambiamos con el tiempo
todos traemos desde nuestra infancia
unos versos que son como un lema
y los guardamos en nuestra memoria
como una reserva que nos hace bien
cuando la poesía abre sus puertas
es como si cambiáramos de mundo.

MARIO BENEDETTI (1920-2009)
ELEGIDO POR GLORIA GARCÍA y ANA CABELLO

Edgar Allan Poe

POEMA A ELENA

Te vi a punto.
Era una noche de abril,
noche tibia y perfumada,
noche diáfana…
De la luna plena límpida,
límpida como tu alma,
descendían
sobre el parque adormecido
gráciles velos de plata.
Ni una ráfaga
el infinito silencio

y la quietud perturbaban
en el parque…
Evaporaban las rosas
los perfumes de sus almas
para que los recogieras
en aquella noche mágica;

para que tú los gozases
su último aliento exhalaban
como en una muerte dulce,
como en una muerte lánguida,
y era una selva encantada,
y era una noche divina
llena de místicos sueños
y claridades fantásticas.
Toda de blanco vestida,
toda blanca,
sobre un ramo de violetas
reclinadate veía
y a las rosas moribundas
y a ti, una luz tenue y diáfana
muy suavemente
alumbraba,
luz de perla diluida
en un éter de suspiros
y de evaporadas lágrimas.
¿Qué hado extraño
(¿fue ventura? ¿fue desgracia?)
me condujo aquella noche
hasta el parque de las rosas
que exhalaban
los suspiros perfumados
de sus almas?
Ni una hoja
susurraba;
no se oía
una pisada;
todo mudo,
todo en sueños,
menos tú y yo-
¡cuál me agito
al unir las dos palabras!
-menos tú y yo…
De repentetodo cambia.
¡Oh, el parque de los misterios!
¡Oh, la región encantada!
Todo, todo,
todo cambia.
De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo,
todo huye,
todo muere,
todo pasa.
Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada!
Todo, todo,
todo cambia.
De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo,
todo huye,
todo muere,
todo pasa…
Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada!
¿Qué tristezas irreales,
qué tristezas extrahumanas!
La luz tibia de esos ojos
leyendas de amor relata.
¡Qué misteriosos dolores,
qué sublimes esperanzas,
qué mudas renunciaciones
expresan aquellos ojos
que en la sombra
fijan en mí su mirada!
Noche oscura.
Ya Diana
entre turbios nubarrones,
lentamente,
hundió la faz plateada,
y tú sola
en medio de la avenida,
te deslizas
irreal, mística y blanca,
te deslizas y te alejas incorpórea
cual fantasma…
Sólo flotan tus miradas.
¡Sólo tus ojos perennes,
tus ojos de honda mirada
fijos quedan en mi alma!
A través de los espacios y los tiempos,
marcan,
marcan mi sendero
y no me dejan
cual me dejó la esperanza…
Van siguiéndome, siguiéndome
como dos estrellas cándidas;
cual fijas estrellas dobles
en los cielos apareadas
en la noche solitaria.
Ellos solos purifican
mi alma toda con sus rayos
y mi corazón abrasan,
y me prosterno ante ellos
con adoración extática,
y en el díano se ocultan
cual se ocultó mi esperanza.
De todas partes me siguen
mirándome fijamente
con sus místicas miradas….
Misteriosas, divinales
me persiguen sus miradas
como dos estrellas fijas…
como dos estrellas tristes,
¡como dos estrellas blancas!

Edgar Allan Poe

ELEGIDO POR SANTIAGO NAVAJAS

Rejean Ducharme

A ti, la dama, la audaz melancolía
que con grito solitario hiendes mis carnes
ofreciéndolas al tedio.
Tú, que atormentas mis noches
cuando no sé qué camino de mi vida tomar.
Te he pagado cien veces mi deuda.
De las brasas del ensueño
solo me quedan las cenizas de la mentira
que tú misma me habías obligado a oír.
Y la blanca plenitud no era
como el viejo interludio.
Y sí una morena de finos tobillos
que me clavó la pena
de un pecho punzante en el que creí.
Y que no me dejó más que el remordimiento
de haber visto nacer la luz sobre mi soledad…
E iré a descansar, con la cabeza entre dos palabras
en el valle de los avasallados.


REJEAN DUCHARME (CANADÁ, 1941)


SELECCIONADO POR ALICIA RUIZ-GALLEGOS MAS


domingo, 31 de mayo de 2009

Cora Cuenca & José David Diéguez




Blanc comme les nuages

Vert comme l’herbe

Noir comme la solitude

Gris comme les cendres

Rouge comme tes cheveux

Bleu comme la mer

Marron comme ta peau

Violet comme les fleurs

Jaune comme les tournesols

Orange comme un volcan

Multicolore comme mon amour

Blanco como las nubes
Verde como la hierba
Negro como la soledad
Gris como las cenizas
Rojo como tus cabellos
Azul como la mar
Marrón como tu piel
Violeta como las flores
Amarillo como los girasoles
Naranja como un volcán
Multicolor como mi amor

Cora Cuenca Navarrete
José David Diéguez
(1º ESO E)


ELEGIDO POR PATRICIA CURBILLON

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti



PASATIEMPO

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía




luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra



ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros



ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

 


MARIO BENEDETTI (1920-2009)

ELEGIDO POR ANA CABELLO Y GLORIA GARCÍA.

domingo, 10 de mayo de 2009

Wolfgang Borchert


Cuando muera
quisiera ser por lo menos
un farol que esté ante tu puerta
para cubrir de luz
la pálida noche.
O en el puerto,
donde los grandes barcos duermen
y las jovencitas se ríen,
haría de guardia
en un estrecho y sucio canal,
y al caminante solitario guiñaría un ojo.
En una calle angosta
quisiera estar colgado
frente a una taberna
como farol de hojalata rojo
y oscilar entre los pensamientos
al viento nocturno
con sus cantos.
O ser uno al que un niño
de ojos desorbitados enciende
al descubrir asustado
que se encuentra solo y el viento
grita a través de las ventanillas
mientras afuera los sueños deambulan.
Sí, quisiera ser por lo menos
cuando muera
un farol
que solitario por la noche,
cuando todo el mundo esté durmiendo,
converse con la luna,
por supuesto de tú.

WOLFGANG BORCHERT